Conoce qué es el Certificado de Homologación, su utilidad, vigencia y cómo obtenerlo para autos nuevos en Chile. Descubre sus ventajas y los trámites en qué lo necesitas en este artículo.
Si compras un auto nuevo, seguro oíste hablar de algo llamado Certificado de Homologación. Este documento es súper importante, ya que garantiza que el vehículo sigue las normas de seguridad y protege el medio ambiente en Chile. Aquí te explicamos con claridad qué es, para qué sirve y cómo se consigue.
Es un documento oficial que asegura que un auto ha pasado un análisis técnico, donde se verifica que cumple con las leyes chilenas. En este proceso, se revisan aspectos como la seguridad funcional y dimensional, las emisiones de gases de escape y la evaporación de hidrocarburos. Todo esto es gestionado por el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones y el Centro de Control y Certificación Vehicular 3CV.
Hay dos tipos principales de homologación:
1. Homologación Modelo (CHM): Certifica varios vehículos de un mismo modelo que los fabricantes o importadores pretenden comercializar en Chile.
2. Homologación Individual (CHI): Específica para cada auto que compras, comprobando que coincide con el modelo aprobado.
Principalmente los vehículos nuevos, como:
Los autos usados importados no necesitan este certificado, pero tienen otros trámites distintos.
El certificado tiene varias funciones importantes:
1. Te ahorra hacer una revisión técnica inicial: Por 2 o 3 años, tu auto no necesita pasar por revisión técnica y de gases para conseguir el permiso de control y certificación vehicular 3CV o el permiso de circulación.
2. Es obligatorio para cumplir con las leyes chilenas: Si no lo tienes, podrías recibir multas.
3. Calcula el Impuesto Verde: Este impuesto es menor para autos que contaminen menos.
4. Garantiza seguridad y calidad: Asegura que el auto cumple con todas las normas para circular sin problemas.
5. Cumplimiento de los requisitos: Te asegura que el vehículo que compras cumple con los estándares más exigentes.
No te preocupes. Puedes pedir una copia al concesionario donde compraste el auto o al representante oficial de la marca en Chile.
Tener un auto homologado tiene muchos beneficios:
Tranquilidad legal: Sabes que cumple con las normas chilenas.
Menos trámites: Ahorras tiempo y dinero al evitar revisiones mientras el certificado esté vigente.
Mayor valor de reventa: Es un punto a favor si planeas vender tu auto.
Por lo general, no tienes que hacer nada especial. El fabricante, importador o concesionario se encarga de tramitar todo lo relacionado con las homologaciones. Cuando compras el auto, recibes el Certificado de Homologación Individual (CHI) en formato digital. Si no lo recibes, contacta al concesionario.
Puedes verificar la homologación de tu auto a través de sitios oficiales como el Centro de Control y Certificación Vehicular 3CV, usando el número VIN o de identificación. Esto te permite estar al tanto de su nivel de control y certificación vehicular 3CV.
Contiene información como la marca, modelo, número de motor, datos de seguridad y emisiones, y todo lo necesario para cumplir con el control y certificación vehicular 3CV.
Tendrás que someterlo a una revisión de técnica y de gases, además de otros trámites, para poder obtener el permiso de control y certificación vehicular 3CV y el permiso de circulación.
Es un proceso donde se verifica que el vehículo cumple con todos los requisitos legales y técnicos chilenos. Sin homologación, no puede circular ni ser vendido.
El Certificado de Homologación no solo es obligatorio, sino que también te da la seguridad de que tu auto es seguro y contamina en niveles permitidos. Además, facilita otros trámites y ayuda al medio ambiente. Cuando compres un auto, ya sea nuevo o usado, asegúrate de revisar este certificado para evitar problemas legales y estar seguro de conducir un vehículo confiable.